Estas vacaciones han sido curiosas, cuanto menos, gracias a una bonita experiencia que he podido vivir.
La participación de un amigo,
Javier, en la
París-Brest-París (PBP) me ha brindado la posibilidad de seguir la carrera "in situ" y vivirla como un aficionado y seguidor no solo de una persona, con el tiempo de muchos ciclistas con los que vas coincidiendo en los puntos de control y de los que te vas "quedando" con su cara o algún rasgo peculiar de su indumentaria y con los que, poco a poco, vas adquiriendo empatía.
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Entrando en la meta. |
A modo de breve introducción diré que la PBP es una marcha cicloturista que se celebra cada cuatro años, que transcurre a lo largo de 1230 kilómetros y que tiene un tiempo límite de noventa horas para su finalización. Como su nombre indica parte de París (para ser exactos de una localidad a las afueras que se llama Saint-Quentin-en-Yvelines) llega hasta Brest y regresa al punto de inicio, todo ello recorriendo gran parte de Bretaña y un poco de la Baja Normandía. Para hacerse una idea, aquí en España sería similar a hacer una ruta Madrid-Barcelona-Madrid en cuanto a kilómetros. No es una carrera, no existen clasificaciones y da lo mismo quien hace más o menos tiempo.
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Bajo la lluvia en Fougères |
Además de bicicletas al uso ya sean de paseo, mountain bike o de carretera, participan muchos "artefactos" peculiares. Triciclos,
bicicletas reclinadas, plegables, algún tándem, bicis-bala muy curiosas, como la amarilla en la foto superior entre otros.
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Sellando en el control. |
Una de las cosas que me han llamado más la atención es la participación de gente con edad muy avanzada, y cuando digo esto me refiero a personas rondando los 80 años. Y si cualquiera de los más de seis mil participantes de este año, terminando o no el evento, son dignos de admiración, más lo son estas personas. Viendo esto te das cuenta que el límite no te lo sitúa nadie, lo pones tú, salvo impedimentos físicos y de salud.
La gente descansa cuando puede y en el lugar que le coge. En los puntos de control y avituallamiento hay camas, pero muchos ciclistas se tiran a dormir en cualquier esquina, sentados en una silla, en el suelo, por la calle. Algunos veinte minutos o media hora, otros pocas horas.
La galería con más fotos de la PBP 2011
aquí.