jueves, 4 de octubre de 2007

El palo de la escoba.


El sábado pasado llevé la primera guitarra eléctrica a la gran superficie donde la compré, a ver si con un poco de suerte me devolvían los 115 euros que gasté en ella, pese a que la tengo en mi poder desde hace dos meses y ya había pasado el periodo de quince días que te dan para devolver la compra.

Después de una espera de casi una hora para que me atendieran, y que me sirvió para recordar una vez más el motivo por el cual aborrezco ir a comprar los fines de semana, hablé con uno de los responsables de tienda. Tras conversar con un empleado que no me pudo solucionar nada, este responsable de una sección diferente a la que me concernía, me comentó que dado lo irregular de la situación por el tiempo transcurrido desde la fecha de compra no podía tomar la decisión de devolverme el dinero, pero que si quería se quedaban con la guitarra y el lunes, cuando el responsable correspondiente tuviera conocimiento del tema me llamaría sin falta para buscar una solución. Esto, que en principio parecía un avance, terminado el miércoles por completo comienza a oler a cuerpo en descomposición. No me ha llamado nadie y no he tenido tiempo para dejarme caer por allí para preguntar.

Me da que he tirado el dinero y que me voy a comer a palo seco el cacharro en cuestión, aunque la esperanza es lo último que se debe perder, o eso dicen. Como mal menor me queda el consuelo de poder colgar aquí unas fotos del palo de la escoba, también llamado guitarra por algunos, que me colocaron gracias a mi ignorancia y mi precipitación. Si esto sirve para evitar que algún incauto caiga en el mismo error que yo, lo daré por bien empleado.

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